29 de noviembre de 2012

Momentos a los que cualquiera se entregaría por inagotables horas, él los sabe arruinar con todo lo que sabe. Percibe pensamientos y los analiza dejando de lado el eje de la situación. Ella se vuelve apacible manteniendo la mirada en el fondo de sus ojos, él solo puede ver lo que piensa y se desenfoca de lo que está pasando. Uno cautiva sin querer y el otro queda maravillado a toda su inconsciente seducción. Una inconstancia de terceros, algunos van y otros vienen, pero ella sigue sujeta a todo lo que le provoca sin distinguir que cada conversación se vuelve más inconclusa y que ninguna palabra es suficiente para sostener un diálogo constante. Ella no se advierte de la falta que le está haciendo, mientras él sigue atendiendo sus curiosidades y razonamientos.No pueden maltratarse si no se tratan. No pueden enojarse si no discuten. No pueden revolcarse si no se conquistan. No pueden desenamorarse si no se enamoran.