10 de noviembre de 2011

Toda una civilización a la par de la discordia, solo buscan regocijarse en la fachada de su enemistad, simplemente encuadran su vida en una cadena de falsedad. Son una colección de vasos colmados de remordimientos sin más que las intensiones del fracaso ajeno. Sus objetivos son claros y no van más allá que los triunfos materiales. En el alboroto de su convivencia no logran ver, ni sentir, sus placeres se basan en posesiones y gozan de cualquier adquisición.

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