22 de febrero de 2011

Sus cuerpos entraban en calor y captaban el ritmo de la música para ir a la par, ahí se conocieron y después de una de las tantas noche de descontrol, ella lo invitó y él la acompañó dispuesto a soportar cualquier consecuencia. Llegaron al departamento. En su cara, él veía adrenalina y alegría, pero en sus ojos notaba alcohol con soledad. Pero esa chica era un misterio, uno que no podía quedar sin descubrir, entonces se dio el lujo de Entrar. De la puerta al living, hablaron con lo que pudieron llegar a ganar de confianza y del living al sillón rieron de lo poco que se pudieron haber conocido, pero sobre el sillón empezaron a callar hasta escucharse solo las agujas del reloj y desde ahí pasaron a la cama.
Una noche de exaltación seguido de una madrugada de pasión, fueron suficientes como para enamorarse. Pero él no quiso romper un corazón roto, entonces la cuidó y la acompaño por el resto de su vida. 
Ahora ella es su debilidad y él es su fuerza.

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