2 de agosto de 2009

Reliquia.

Lo conocí y lo ignoré, pero insistentemente quizo entrar en mi vida. Intenté lidiar con su odiosa personalidad y con el miedo a quererlo, y sin embargo, se apoderó de mí.
El deseo es inmune, las ganas de tenerlo, de sentirlo y ser suya, habitan cada vez mas en mi mente.
Me habla, me dice las cosas más dulces y me sensibiliza, y es ahí cuando siento que lo quiero todo para mí. No obstante, el odio reina en mi cuando no me registra y cree que en un instante se arregla todo con un Te quiero.
"Su propiedad", es lo unico de lo que se quiere asegurar, de que soy suya. ¿Y que hay de mí? no es mío, no me pertenese y aún así, vivo deseando que esté conmigo.

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